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Para qué sirve la ketamina

La ketamina, como tantos otros medicamentos, tienen su propio derrotero ¿Pero por qué? Porque al ser una sustancia con la que hay que tener cierta responsabilidad, su uso indebido puede derivar en consecuencias granves. Asimismo, desde hace un buen tiempo la Ketamina pasó a ser una droga social, lo cual complejiza muchísimo la temática. A continuación te contaremos para qué sirve la Ketamina, con información sencilla y fidedigna.

Si buscamos la definición oficial y antigua de la Ketamina, debemos decir que es un analgésico, anestésico y sedante, fabricado hoy en día por Parke Davis, aunque también la elaboran firmas farmacéuticas menores. La definición, de todos modos, queda corta, ya que desde hace un buen tiempo a pasado a ser lisa y llanamente una droga social, con efectos disuasivos espeluznantes. En dosis pequeñas el usuario suele tener un efecto de calma y sedante, sintiendo que su cuerpo levita en el sitio donde se aloja, por más que este quieto y con los ojos bien abiertos. Ahora bien, con dosis muy fuertes la Ketamina genera efectos psicodélicos y alucinatorios importantes, como por ejemplo el agujero K (K de ketamina), una sensación muy asociada a la muerte y que hace pensar al consumidor que se encuentra en un hoyo sin poder moverse.

La funcionalidad es clara, pero, como se vislumbra, los efectos son sumamente peligrosos. A continuación te contaremos un poco más de este medicamento analgésico y sus múltiples consecuencias.

¿Qué es la Ketamina y para qué sirve?

 

La Ketamina es un analgésico y fue sintetizada por primera vez en 1962 por Calvin Stevens. Unos años más tarde sería utilizada a nivel clínico (1965 para ser exactos). Es un sedante bastante manso que en un principio se esgrimió en aquellos combatiantes de guerra, justamente porque seda, funciona como mitigador absoluto no solo del dolor, sino de la misma sensibilidad táctil, además de alterar otros sentidos. Aunque esto último fue un corolario no tan esperado, puesto en evidencia cuando los primeros pacientes contaron las aventuras psicodélicas que tenían al introducirse en esta sustancia. En aquellos tiempos era suministrado más que nada por vía intravenosa o intramuscular, ya que como se metaboliza hepáticamente se sorteaba esa etapa.

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En la actualidad el camino de la Ketamina es muy complejo. Es usado en abundancia en el mundo de la veterinaria, por ejemplo, como sedante de caballos; escapa a las vías legales y en muchos lugares del mundo se la consume como droga social con efectos totalmente disociativos; pero también ha abierto una esperanza en los últimos años (con apoyo de las empresas farmacéuticas) como forma certera de luchar contra la depresión de algunos pacientes.

Existen muchas formas de consumir la Ketamina. Una de ellas es la sustancia incolora y ácida, inyectable tanto por vía intravenosa como por vía intramusucular. Esta forma es parte del consumo legal, tanto como por aquellos adictos que la utilizan como droga y sus niveles de tolerancia ya son muy altos. Asimismo, se puede encontrar en forma de polvo, lo cual conlleva que el usuario la tenga que esnifar con un tubillo o un billete doblado. Esta es la manera por antonomasia de consumir como droga recreacional, a veces mezclado con anfetaminas, metanfetamina o cocaína. Se dice que en el norte de Nueva York su llegada es fuerte, pero en rigor de verdad su uso se ha extendido por todo el mundo. La versión líquida se consume por jeringuilla, también inyectándose de manera intravenosa, aunque algo lenta. Como se ve, no existen tabletas prácticamente para consumir de modo oral (el trabajo hepático sería excesivo, además de otras perniciosas consecuencias), aunque sí el polvo a veces se consume de tal forma.

¿Qué genera la Ketamina?

“Bloqueo sensorial somestésico con amnesia y analgesia”, esa es la denominación clínica exacta para proferir lo que genera este anestésico y analgésico. Es decir, hay una disociación fuerte en lo funcional y electrofisiológico dentro de los sistemas talamocortical y límbico. Por ende, los centros superiores no reciben estímulos dolorosos, auditivos o visuales, todo sin una depresión respiratoria. Los ojos permanecen bien abiertos y a veces se puede vislumbra nistagmo, es decir, un movimiento acelerado e incontrolado de los mismos ojos.

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Ahora se comprende mejor cómo si esa sustancia se desvía del circuito legal o este tiene sus hendiduras, puede terminar siendo una droga social de bastante raigambre. Llamado como polvo K en muchos sitios (si se consume de esa manera, aunque también la droga funciona como líquido), la Ketamina propicia efectos alucinatorios sustantivos, a tal punto que algunas personas comprenden que se sienten envueltos en realidades mistéricas o acechados por la misma muerte. En dosis suaves, se percibe el cuerpo flotando y una realidad de relajación absoluta, aunque las extremidades se pueden entumecer; en dosis fuertes las experiencias de alejamiento del cuerpo son profusas, la persona siente que va a morir o que está encerrada en un agujero del cual no puede salir, por más que en la realidad se halla arrumbado en algún sitio.

Naturalmente depende de la naturaleza de la sustancia, pero por lo general los efectos de la Ketamina se divisan entre los diez a veinte minutos después de ingerirla. Primero es inconsciencia, luego amnesia profunda y por último una carencia de dolor casi absoluta. El tiempo de los efectos suelen ser de dos horas a cuatro.

Hay muchas contraindicaciones que pueden emerger a partir de este analgésico y anestésico. Produce alucinaciones, flashbacks, alteación en la atención y la memoria, ansiedad, mareos, ataques de pánico, ideas delirantes, bradicardias, hipertensión, arritmias, depresiones respiratorias leves, laringoespasmo; y en casos de consumos altos,  presiones intraoculares y en el interior del cráneo, convulsiones, insuficiencia cardorespiratorias, hipertonía muscular, etc.

Si tienes estos rasgos a priori el resultado puede ser peor:

  • alergia a la ketamina,
  • eclámpsia (convulsiones tonicoclónicas),
  • hipertensión arterial,
  • insuficiencia cardiaca
  • pacientes propensos a alucinaciones.
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Las recomendaciones al ser una sustancia peligrosa son muchas. Legalmente solo puede adquirirse mediante receta médica, siendo de uso exclusivo clínico o veterinario. Se tiene que saber que la sobredosis se produce a partir de los 60 mg a 70 mg, aunque a veces eso puede ocurrir antes, dependiendo del grado de pureza que tenga la Ketamina (en ocasiones se la adultera con otras sustancias). Al ser anéstesico, asimismo, la persona no sentirá ningún dolor, así que es mejor siempre cuidarla, dejarla en un espacio sin ruido y tranquilo, no estimular visualmente u de otra forma porque potenciaría los efectos negativos. Se debe consumir acompañado, no habiendo comido durante las seis horas previas y no consumiendo nuevamente en toda la semana. No se puede tomar alcohol de manera paralela, no se puede consumir en caso de embarazo y tampoco desarrollar actividades que impliquen poner en riesgo a terceros a partir de la ingesta de Ketamina, por ejemplo, manejar.

¿La Ketamina como esperanza?

 

La Ketamina es una esperanza para los seres depresivos y esa certeza pupula por el mundo desde el 2006 que se comprobaron sus efectos. Es más: millones de pesos se están invirtiendo en estos momentos por parte de la industria farmacética para responder a esta gran demanda. La Ketamina es peligrosa por sus efectos, se debe cuidar mucho en las dosis; pero aquí estamos hablando de usos solo para aquellos seres con constante ideación suicida, estrés fuerte luego de un trauma y desgano absoluto. Por ahora los resultados han sido promisorios: el efecto se encuentra luego de unas horas (un antidepresivo convencional tarda semanas) y la tasa de éxito es por lo menos de un 70 por ciento, basándonos en aquellos pacientes que ahora solo eligen la Ketamina en sus tratamientos. Lo negativo es que los efectos superviven a lo sumo algunas semanas o días.