¿Para qué sirve la Amikacina?

La Amikacina es un medicamento usado para el tratamiento de diversas infecciones bacterianas. Cuando hablamos de esta clase de patología nos referimos desde meningitis hasta problemas en las articulaciones. A continuación, en detalle, te contaremos para qué sirve la Amikacina.

 

¿Para qué sirve la Amikacina?

La amikacina es un antibiótico del grupo de los aminoglucósicos (antibióticos que detienen el crecimiento y eliminan bacterias), usado justamente para el tratamiento de diferentes patologías bacterianas (un derivado de la Kanamicina). Eso incluye infecciones en las articulaciones, infecciones intraabdominales, meningitis (inflmación de las meninjes), neumonía, sepsis, etc. También se la puede utilizar, con sumo cuidado, tanto en la tuberculosis, así como infecciones en sangre y pulmones.

¿Cómo funciona? La Amikacina, para ser claros, se adhiere irreversiblemente a la bacteria, evitando sus síntesis proteicas y eludiendo aquellas enzimas que pueden luchar justamente contra el fármaco que es un bactericida. De 24 a 48 horas es el tiempo que pueden soportar las bacterias, usualmente, su accionar.

Se tiene que saber que la Amikacina es un componente netamente químico que se indica para tratamientos de regular a corta duración de infecciones bacterianas, simples o mixtas, que han sido causadas por cepas sensibles de microorganismos como, por ejemplo, la septicemia o la sepsis neonatal.

¿Cómo se usa la Amikacina?

 

Este medicamento se encuentra disponible en dos presentaciones inyectables: intravenosa e intramuscular. Naturalmente su uso va a depender de la gravedad de la situación del receptos, además de los múltiples factores que pueden intervenir y que seguramente el médico especialista tendrá en cuenta.

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Hay que tener en cuenta que la dosis de los pacientes siempre va a estar determinada por un doctor, quien tendrá en cuenta la condición del paciente, su sexo, peso, edad, otras patologías pasadas o presentes, etc. Por eso, lo que vislumbrarás a continuación solo es una dosificación generalizada, que debe ser absolutamente comparada luego con lo que diga el especialista en un caso específico.

Adultos y adolescentes: inyección intramuscular o intravenosa de cinco mg por Kg de peso corporal, cada ocho horas. También puede ser 7,5 mg por Kg de peso corporal cada doce horas, durante siete a diez días, aproximadamente.

En caso de homodiálisis: una dosis suplementaria de tres a cinco mg de Amikacina por peso corporal.

Dosis pediátrica: para neonatos prematuros iniciar con 10 mg por Kg de peso corporal y después 7,5 mg por Kg de peso, con intervalos de 18 a 24 horas durante 7 a 10 días. El caso de los neonatos, dosis iguales a los anteriores, pero cada 12 horas durante al menos 7 a 10 días.

Por otro lado, hay que decir que existen algunas precauciones y advertencias a tenerse en cuenta si se consume Amikacina:

  • El uso de este medicamento puede presentar interacciones con otros medicamentos. Sin embargo, es importante comunicar al médico cuáles se consumen, qué enfermedades se ha tenido en el pasado, si también se ingieren suplementos dietarios, hierbas medicinales, etc.
  • La infusión intravenosa en adultos puede ser administrada en un período de 30 a 60 minutos.
  • Los pacientes mayores de 65 pueden ser tratados con la dosis normales del medicamento, a menos que se tenga la función renal disminuida. De ser así la dosis debe ser ajustada por un especialista.
  • Si se está bajo tratamiento con este fármaco, la función renal debe ser correctamente revisada.
  • Los tratamientos con Amikacina no superan los 7 a 10 días.
  • No se suspenden los tratamientos con este antibiótico antes de los periodos estipulados por los médicos.
  • Es importante comunicar al médico antes de consumir este medicamento si ha sufrido fibrosis quística, enfermedad de Parkinson o miastenia gravis.
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¿Tiene efectos secundarios la Amikacina?

La Amikacina es un gran fármaco, como dijimos anteriormente, para combatir algunas enfermedades bacterianas. Sin embargo, pueden presentarse en algunos pacientes ciertos efectos secundarios, que de ser así deben ser inmediatamente comunicados a los especialistas. A continuación enumeramos algunos de ellos.

  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Diarreas.
  • Dolor de cabeza.
  • Fiebre.
  • Sarpullido.
  • Ampollas en la piel o descamación.
  • Picazón.
  • Urticaria.
  • Hinchazón en los ojos, rostro, garganta, lengua o labios.
  • Dificultad para respirar o tragar.
  • Ronquera.
  • Diarrea intensa que puede ocurrir con o sin fiebre.
  • Calambres estomacales (pueden durar varios meses luego de iniciado el tratamiento).